LA SEGURIDAD CIUDADANA Y LOS DERECHOS HUMANOS

ASPECTOS GENERALES DE LOS DERECHOS HUMANOS
Considerando que la seguridad ciudadana es un conjunto de acciones y previsiones que adopta el Estado y la sociedad civil para reducir la criminalidad y la violencia, tiene que estar íntimamente vinculada a los derechos humanos.Los derechos humanos, son el conjunto de derechos y garantías que el Estado otorga a la comunidad en general y a la persona en particular para el normal desenvolvimiento de sus actividades.
Como característica principal de los derechos humanos se considera la premisa de que son atributos inherentes a toda persona porque pertenecen a la esencia misma del hombre, por tanto se constituyen en un conjunto inseparable de derechos que se extiende a todas las personas, en todo momento y espacio, sin que prescriban con el transcurso del tiempo.
En el tema de derechos humanos el Estado peruano ha suscrito diversos instrumentos jurídicos internacionales, sobre los cuales adquiere el compromiso de promover y garantizar el respeto irrestricto de los derechos y libertades de las personas.
En este sentido, la Asamblea General de las Naciones Unidades con Resolución 169-34 de diciembre de 1979, promulgó el "Código de Conducta para los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley", en cuyo texto preliminar señala:
• Al igual que todos los organismos del sistema penal, todo órgano de aplicación de la ley debe ser representativo de la comunidad, obedecerla y responder ante ella.
• El mantenimiento efectivo de normas éticas por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley depende de la existencia de leyes conocidas,aceptadas y de carácter humanitario.
• Todo funcionario encargado de hacer cumplir la ley forma parte del sistema de justicia penal, cuyo objetivo consiste en prevenir el delito y luchar contra la delincuencia.
• Todo organismo de ejecución de la ley tiene el deber de la autodisciplina y que por lo tanto sus funcionarios deben estar sujetos al escrutinio público, sea ejercido por un ministerio, una fiscalía, el Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo o, cualquier combinación de éstos.
• Las normas en sí carecen de valor práctico, a menos que su contenido y significado pasen a ser parte del credo de todo funcionario encargado de hacer cumplir la ley, mediante la educación, la capacitación y la vigilancia.

CONOCIENDO A LA DELINCUENCIA

RECOMENDACIONES PARA MANTENER UNA ACTITUD DE ALERTA ANTE
EL ACCIONAR DELICTIVO
No deberia dejar pasar por alto, ni dejar de mencionar un aspecto que a todas luces es el más importante en el tema de seguridad ciudadana:
LA AUTOPROTECCION: frente a la acción delincuencial. En este sentido, ninguna estrategia de seguridad funcionará adecuadamente si de por medio no existe una "conciencia de protección", una capacidad reflexiva individual y también familiar
frente al delito.
Conocer a la delincuencia es una forma eficaz para evitar riesgos innecesarios del ciudadano en su domicilio, su centro de trabajo, o en su diario trajinar
por las calles y ciudades del país. Es una manera de interiorizar normas básicas de seguridad contra la delincuencia.
Vivir en paz y seguridad para nosotros y nuestros seres queridos es un anhelo
que tiene todo ser humano. Pero actualmente nos encontramos ante una dramática realidad: ya no tenemos paz y andamos temerosos por nuestra seguridad. Nos encontramos con la rápida expansión de la violencia sin distinción de estratos sociales y, por tanto, sus consecuencias las sufre toda la sociedad.
La delincuencia común y la delincuencia organizada, esta última con el incremento de los secuestros al paso, constituye una amenaza permanente que tiene que
ser enfrentada y evitada, no sólo por la Policía sino, sobre todo, por la potencial víctima con medidas y precauciones personales.
Las grandes ciudades como Lima, por ejemplo, son más vulnerables al acoso de la delincuencia. "La delincuencia común es el principal flagelo de las ciudades".Lima cuenta con altas tasas de robos, delitos que tradicionalmente han sido los precursores de otro tipo de delincuencia violenta, incluyendo asesinatos y homicidios.
Como se señala en párrafos anteriores, en nuestra capital y en las principales ciudades del país, los delitos contra la vida, el cuerpo y la salud son relativamente mínimos en comparación con los delitos contra el patrimonio. Se hizo mención igualmente, que en nuestro país no existe todavía redes delincuenciales
que aglutinen en una sola organización a delincuentes comunes y delincuentes avezados. Sin embargo, también es cierto que si no tomamos medidas concretas para reducir la delincuencia menor, en poco tiempo podemos
estar en la misma situación de violencia que otras grandes urbes latinoamericanas.
En este sentido, estoy de acuerdo con el pensamiento y con la filosofía de William Bratton cuando señala que las sociedades que permiten la impunidad de los delitos menores están más expuestas a llegar rápidamente a la
escalada de crimen mayor.
Es por tanto necesario que el Estado y la sociedad comprendan en toda su dimensión este problema. Por ello es que el Estado debe otorgar todo su apoyo a las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley y, la sociedad, debe apoyar el esfuerzo que realizan los municipios y la Policía Nacional para mejorar la seguridad de sus demarcaciones.
En este contexto, una de los aspectos fundamentales de la seguridad es la autoprotección ciudadana. Que cada uno de nosotros conozca los peligros de la delincuencia y la forma de protegerse para neutralizar sus efectos.
En este capítulo se ofrecen algunas recomendaciones para evitar la acción de la delincuencia. Muchos de estos aportes corresponden a la cartilla "Vecino Vigilante" formulada por la Dirección de Participación Ciudadana de la Policía Nacional el año 2000.

MEDIDAS DE AUTOPROTECCION

Delincuencia común
La protección y la seguridad actualmente se deben entender y practicar como una responsabilidad grupal y no individual. Es decir, dejar el individualismo de otorgar sólo seguridad a nuestro domicilio para pasar a otro tipo de seguridad, mucho más solidaria que es la seguridad del barrio, de la cuadra y del distrito. También, es necesario inculcar en la familia una cultura de seguridad al interior del inmueble así como en las calle de la ciudad.
A nivel de barrios y distritos es necesario encontrar soluciones prácticas para evitar el incremento de la delincuencia común. Una de las medidas más eficaces es que los vecinos se organicen y que todos adopten una actitud positiva en defensa de su demarcación territorial. Es muy importante organizarse.

Reglas básicas de autoprotección
• Instruye a tu familia y personal de servicio para que no proporcionen información confidencial de la familia.
• No des información personal innecesaria para publicaciones, directorios de la comunidad, etcétera.
• Evita la falsa percepción de seguridad: piensa primero y no serás la próxima víctima.
• Cambia diariamente tu rutina.
• Debes estar siempre alerta. No des ventajas al delincuente. Evita la ostentación (relojes costosos, vehículos lujosos, etcétera).
• No recibas paquetes de desconocidos.

A nivel de barrios y distritos es necesario encontrar soluciones prácticas para evitar el incremento de la delincuencia común. Una de las medidas más eficaces es que los vecinos se organicen y que todos adopten una actitud positiva en defensa de su demarcación territorial. Es muy importante organizara los vecinos de la cuadra, del sector y del barrio en juntas vecinales y luego acudir a la comisaría o al municipio para solicitar capacitación en normas básicas de seguridad y apoyo cuando las circunstancias lo requieran.
Luego de conformada la junta vecinal, asiste o promueve reuniones con tus vecinos.
En estas conversaciones colabora con ideas de sentido común y pregunta para esclarecer las dudas que tengas.

La organización de la comunidad para la seguridad ciudadana les otorga en primer lugar una respuesta masiva para enfrentarse a la delincuencia y no esfuerzos aislados. La instalación de alarmas electrónicas, circulinas, el uso de silbatos, campanas, rondas mixtas con la Policía y la utilización del "árbol telefónico", son esfuerzos efectivos para mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Para la seguridad del vecindario
• Conoce quiénes son tus vecinos, cómo se llaman. Toma nota de sus teléfonos.
• Organiza un sistema de alerta en tu cuadra mediante el uso de silbatos, alarmas, sistemas
• de luces, campanas u otros medios de auxilio.
• Comunícate por teléfono con los vecinos o instala un sistema de alarma interconectado para
• apoyarse mutuamente.
• Coordina con los vecinos sobre comportamientos sospechosos. Por ejemplo, cuando un desconocido estaciona un auto frente a una casa y se sospecha que no es una visita.
• Considera que aquello que estamos haciendo por el vecino, él también lo está haciendo por nosotros.
• Hagamos lo que debamos hacer, sin pensar o especular si el vecino lo está haciendo o no.
• Observa en todo momento lo que te parezca sospechoso y consúltalo con algún vecino.
• Es factible emplear sistemas de luz y/o sonido como implementos de seguridad; luego si algún vecino los usa, hagamos lo mismo todos, en la suposición de que aquél se encuentra en problemas.

Tipos de delincuentes
Los delincuentes están a la caza de sus víctimas sobre todo en las calles de las grandes ciudades. Tienen sus "especialidades":
• Secuestradores al paso que "trabajan" por lo general alrededor de bancos
• y cajeros automáticos.
• Delincuentes dedicados a robos en domicilios y empresas, que recorren
• en vehículos por barrios y sectores para asestar por sorpresa un golpe.
• Delincuentes dedicados al robo de vehículos y autopartes.
• Los que roban en las vías congestionadas mediante el "arranchón", o sin
• violencia (sustracción).
• Los que rompen las lunas de los vehículos "bujiazo" para arranchar
• pulseras o carteras, aprovechando el descuido de la víctima o calles
• congestionadas.
• Los que asaltan en calles peligrosas, o en horas de la noche.
• Los que roban carteras empleando motocicletas.
• Los que estafan a la víctima con el cuento de la lotería y otras argucias.
• Los que roban en el interior de vehículos de transporte masivo.
• Los que roban en grupo como "pandilleros", formando parte de "barras bravas" o grupos de "pirañas" (niños de la calle).
En todos estos casos, actúan en grupos de 2 a 4 personas. Usan armas punzo cortantes y también armas de fuego cortas para intimidar. Muchos de ellos usan radio transmisores o celulares para comunicarse entre sí.

Para enfrentar al enemigo hay que conocerlo
• Ser víctimas de algún delito en la ciudad es muy fácil. Basta estar desprevenido y en el lugar equivocado.
• La mayor ventaja de los delincuentes:
 El factor sorpresa.
 Dominio absoluto de la situación.
 El manejo de la información que en gran medida es proporcionada por el propio entorno de la víctima.
 Indiferencia de los ciudadanos.
 Falsa sensación de seguridad por parte de la víctima.

Seguridad en el hogar
Una de las modalidades más frecuentes de delitos comunes es el robo a domicilios, ya sea estando los dueños en el interior o fuera del inmueble. En el primer caso, aprovechan por lo general del sueño de los ocupantes para ingresar en horas de la madrugada deschapando la puerta principal o mediante la modalidad de escalamiento. En el segundo caso, ingresan por sorpresa al inmueble valiéndose de cualquier descuido, inmovilizan a las víctimas y roban por lo general sólo objetos de valor. En otras ocasiones, abren el garaje e ingresan con vehículo donde tienen tiempo para desvalijar el inmueble.
Es necesario pensar no sólo en la seguridad de la casa y de la familia, sino sobre todo en la seguridad de la cuadra, del barrio. Se tiene que trabajar en grupo, con los vecinos para establecer medidas básicas de seguridad. Si se sale a algún lugar dejando la casa sin ocupantes, pasar la voz a tus vecinos para que conozcan la situación.

Seguridad domiciliaria
• Instala en la puerta principal mirillas o un "ojo mágico".
• Instala equipos de seguridad que permitan proteger por dentro las puertas, mamparas, garaje, con seguros o aldabas tipo cantol.
• Refuerza el lomo y el umbral de las puertas con una platina de fierro.
• De ser posible instala un sistema de alarma.
• De existir desperfectos en el alumbrado público de tu calle gestiona su reparación.
• Prevé en la puerta de la calle una abertura o buzón para la recepción de tu correspondencia.
• Ten siempre al alcance los números telefónicos de los vecinos, de la comisaría y del servicio de Serenazgo.
• Siempre que llegues o salgas de tu domicilio, observa rápidamente si hay algún sospechoso cerca de tu casa, escondido en los arbustos o en vehículos estacionados.
• Si ves algo extraño comunica a la policía y a tus vecinos.

La seguridad empieza por casa.
• Conversar en familia es muy importante para adoptar medidas de protección.
• No permitir el ingreso de personas extrañas al domicilio.
• No proporcionar información telefónica ni personal sobre los familiares.
• Tener especial cuidado con los empleados de las compañías de teléfono, electricidad, gas, gasfiteros, albañiles, jardineros, etcétera.
• Poner atención en toda persona extraña al vecindario, precisando movimientos y memorizando sus características físicas.
• No esconder la llave debajo de la puerta, en la ventana o en la maceta, alguien puede estar observando.

Personal de servicio
Uno de las principales acciones es establecer fehacientemente la integridad moral de la persona que hemos contratado como empleada del hogar, como chofer o jardinero. Es necesario enseñar a la empleada del hogar las medidas de seguridad a tomar en cuenta sobre todo cuando toquen el timbre y cuando la familia esté fuera de la casa.


Haz que tu casa parezca ocupada
• Durante el día deja las cortinas abiertas o parcialmente abiertas.
• En la noche deja algunas luces interiores encendidas.
• Cuando salgas, deja la radio prendida con música.
• Deja al perro en el patio o cerca al garaje.
• Cuando salgas avisa a los vecinos.
• Si tienes confianza con el "guachimán" haz conocer tu ausencia.

¿Sabes quien trabaja en tu casa?
El personal de servicio puede ser nuestra primera línea de defensa... o de riesgo. Por tanto:
• Ten cuidado en el proceso de contratación.
• Exige la entrega de sus documentos personales originales.
• Busca referencias.
• Verifica in situ su domicilio.
• Obtén sus antecedentes.
• Observa permanentemente sus movimientos.
• Los amigos de tu empleada pueden no ser tan buenos como ella.
• Si el personal de servicio sabe que está convenientemente identificado, se cuidará mucho en participar o propiciar un delito.

Acerca del "guachimán"
• ¿Quién conoce al guachimán de la cuadra?
• ¿Quién se responsabiliza de su contratación?
• ¿Tiene antecedentes?
• ¿Dónde vive?
• ¿Está preparado para cualquier contingencia?
• El conoce al detalle tus movimientos... confías en el?
• ¿Bajo este mismo sistema, conocen bien al vendedor de gas, al jardinero, al gasfitero?

Seguridad informal
El "guachimán" es un gran apoyo en la seguridad siempre y cuando haya dado muestras de honradez y vocación de servicio. Es necesario entonces que los vecinos adopten las medidas del caso para conocer sus antecedentes, las personas que frecuenta, donde vive y la preparación que tiene para alguna contingencia que se pueda presentar.
Los vecinos deben exigir a la comisaría o al servicio de Serenazgo que proporcionen los antecedentes y abran un registro de los mismos, no sólo para tenerlos chequeados, sino para darles capacitación y se constituyan en aliados de la Policía.

Seguridad en los desplazamientos
En nuestros desplazamientos a pie por calles, plazas y lugares abiertos al público debemos caminar a la defensiva; esto es, no dar oportunidad al delincuente para que nos robe. No exhibir joyas, relojes costosos, carteras abultadas, porque estamos dando oportunidad al ladrón para que se fije en nosotros.
Debemos estar siempre alertas y saber "lo que debemos hacer" y "lo que se debe evitar" que no es otra cosa que analizar las situaciones peligrosas en que podamos encontrarnos según nuestras actividades.
Si estás caminando y supones que eres seguido por un vehículo, da la vuelta y camina en sentido contrario. Camina con la cabeza erguida y escudriña con la mirada a la gente que vayas encontrando. Los delincuentes por lo general atacan a quienes parecen débiles, distraídos o torpes. Si caminas con paso firme y ojo avizor, darás la impresión de ser fuerte y tener gran seguridad en ti mismo.
Si tu bolso tiene solapa llévalo con esa parte dentro de tu cuerpo. No guardes ahí tus llaves, puesto que si alguien se las roba podrían seguirte e intentar ingresar a tu casa.

En desplazamientos a pie
• Evita transitar por zonas poco transitadas.
• Actúa siempre a la defensiva.
• Cambia frecuentemente los itinerarios utilizados.
• No entres en desplazamientos rutinarios.
• En lo posible camina con otra persona.
• Toma nota de todo aquello que te llame la atención.
• No camines solo(a) de noche. Si no tienes otra alternativa, planea cuidadosamente tu recorrido.
• Jamás camines embriagado ni te dejes abordar por extraños.

Seguridad en los vehículos
• En primer lugar, durante los desplazamientos mantén las puertas de tu vehículo aseguradas y las lunas de las ventanillas deben mantenerse levantadas todo lo posible, dejando para la ventilación una abertura de 2 a 3 cm. Como máximo.
• Transita siempre por grandes avenidas. Evita el desplazamiento por lugares alejados, por calles angostas o por zonas consideradas críticas.
• Es importante conocer la geografía del lugar para determinar la ruta a seguir en casos de emergencia.
• Tener el volumen de la radio bastante bajo para escuchar cualquier ruido extraño. Estacionar en zonas iluminadas. Si hay zonas de estacionamiento controlados, mucho mejor. Al retornar, mirar siempre a los costados.
• Alguien puede estar aguardándote.
• Cuando te aproximes a tu vehículo ten ya las llaves de contacto a la mano e ingresa rápidamente. No esperes llegar al carro para ponerte a buscar las llaves.

Seguridad en los vehículos
• Mantén en todo momento tu vehículo en buenas condiciones de funcionamiento.
• Lleva siempre tus herramientas por si se presenta cualquier eventualidad.
• Observa en todo momento las reglas de tránsito. Usa siempre el cinturón de seguridad.
• Evita el tránsito por vías congestionadas.
• Cambia frecuentemente tus itinerarios.
• Estaciona tu vehículo en lugares que reúnan condiciones de seguridad.
• No dejes armas de fuego en la guantera.
• Si encuentras obstáculos en el camino procura pasarlos sin bajar del vehículo. Puede ser una trampa.
• Cuando te detengas ante la señal de un policía, observa que tenga su placa de identificación. El policía tiene la obligación de portar su placa de identidad en el uniforme o su carnet de identidad si estuviese de civil.

Desplazamientos en taxi
• Antes de subir a un taxi, date tiempo para tomar nota rápidamente del número de placa y cuando estés en el interior, si tienes celular, llama o simula llamar a tus familiares para decirles en qué vehículo te estás desplazando.
• Esta acción puede anular completamente las posibles pretensiones del conductor de cometer algún delito.
• Cuando te desplaces en taxi, siempre ocupa el asiento posterior derecho. Abre un poco la luna de tu costado para evitar el efecto de cualquier sustancia química. Memoriza las características del conductor y del vehículo (placa, color, tipo, modelo, etcétera). Evita conversaciones relacionadas con tus actividades.

Mantente alerta.
Exige desplazamientos por avenidas y no por calles poco seguras. Si tienes la posibilidad, es preferible solicites los servicios de empresas de taxi de reconocido prestigio, sobre todo en horas de la noche.

Previsiones para sobreponerse a un asalto en el interior de un vehículo
• En caso de un asalto, lo mejor es recordar que tú eres un ser pensante y hay muy pocos problemas insolubles si utilizas tu cerebro. De esta manera evitarás caer en el pánico. Recuerda, nada de movimientos bruscos producto del miedo que puedan causar tu muerte y la de otros. Nada de "actos heroicos" por competente que tu te consideres.
• Recuerda que portar armas no siempre es una buena idea. Un revólver en manos de una persona que no está adecuadamente preparada para utilizarlo, no tiene ningún valor. Además debes haber tenido un entrenamiento emocional intenso para enfrentarse a la posibilidad real de dar muerte o herir a alguien; esto, los delincuentes lo saben muy bien y pueden arrebatarte el arma y darte muerte con la misma.
• Si el asaltante que te apunta con un arma de fuego se muestra nervioso, tembloroso y notas que está temeroso, es un individuo extremadamente peligroso. Su nerviosismo lo puede llevar a apretar el gatillo sin proponérselo. En este caso, no te dejes llevar por el miedo. No le agregues más temor al que ya puede estar sintiendo el asaltante.

En casos de asaltos a mano armada
• Trata de mantener la serenidad. No hagas resistencia.
• No hagas movimientos bruscos que aumentan la peligrosidad del delincuente.
• No mires a cada momento a la cara del asaltante, pues puede pensar que tratas de identificarlo y puede reaccionar violentamente.
• Memoriza rasgos, particularidades, número de la placa del vehículo.
• Obedece las indicaciones que te hagan. Procura no mostrar nerviosismo.
• Si puede observar al delincuente, hazlo disimuladamente, tratando de retener su timbre de voz: talla – cabellos – ojos – nariz – bigotes – contextura – cicatriz o alguna seña.
• Procura estar atento a las actitudes de los asaltantes.
• En caso de producirse disparos de armas de fuego, arrójate de inmediato al suelo, o agáchate lo más que puedas en el interior del vehículo. Quédate quieto(a) y protege tu cabeza con algún objeto.

Secuestros
En este tipo de delitos existen modalidades como los "secuestros típicos" para pedir un rescate; "secuestros al paso" para obtener dinero en forma inmediata, generalmente por intermedio de cajeros automáticos y secuestros simples relacionados a problemas de tipo familiar, como el padre o la madre que se lleva al hijo por separación y sin autorización de una de las partes.
En el "secuestro típico", las víctimas que generalmente buscan los delincuentes son las que tienen una familia adinerada o una empresa "rentable" que puedan pagar un elevado rescate. Aunque en los últimos tiempos, los delincuentes buscan también víctimas de mediana condición económica.
Una vez efectuado el secuestro, la víctima es retenida en áreas urbanas en casas que pueden tener sótano. Generalmente custodian al secuestrado otras personas que no conocen a los delincuentes principales con la finalidad de evitar cualquier identificación posterior.
En las negociaciones los secuestradores padecen tensión que a veces los hacen cometer errores ya que están conscientes del riesgo a que se exponen. No pueden dañar al secuestrado antes de haber recibido el rescate, pues si lo hacen es probable que no lo reciban nunca.
Los secuestros se producen por lo general en la vía pública, por tanto es necesario asegurarse que nadie te siga. Si tienes sospechas que te siguen, cambia de ruta rápidamente. Debes estar atento con los vehículos que van adelante y detrás del tuyo. Si detectas que te persiguen o intentan cerrarte el paso, no te detengas por ningún motivo. Sal del lugar como si no percibieras el hecho y dirígete de inmediato a la comisaría más cercana.
No lleves contigo grandes sumas de dinero. En todo caso utiliza los servicios bancarios para tus transacciones. No lleves chequeras, extractos bancarios ni sellos o cheques en blanco firmados. En las carreteras no pares a descansar en lugares que no ofrezcan garantías.
Si el secuestro ha sido consumado no opongas resistencia y pon en práctica las siguientes recomendaciones:

• Ahorra energías para más tarde, conserva la calma, memoriza detalles como sonidos, voces, olores, distancias, apodos y cualquier detalle que pueda ser útil para las investigaciones. Así estés vendado, pon en funcionamiento tus sentidos e intenta retener todo lo que puedas para identificar luego a los delincuentes.
• Trata de establecer una relación “cordial” con tus raptores. En el cautiverio conserva tu estado físico, haz ejercicios y no te deprimas. La depresión es tu peor enemigo.
• Acepta los alimentos que te ofrezcan. Mantén tu mente ocupada memorizando o imaginando un feliz desenlace.
• No demuestres temor pero tampoco seas agresivo, por el contrario, sé cordial y razonable cumpliendo las disposiciones de los captores y no contradigas el criterio de ellos. Intenta dialogar y ganar su confianza.
• Haz todo lo posible desde el primer instante para sobrevivir y salir airoso de la situación, sin interesar lo que tengas que soportar y el tiempo que tengas que esperar.
• No escondas tus problemas de salud y háblales que si quieren cobrar el rescate deben cuidarte y darte lo necesario para mantenerte vivo.
• Analiza de inmediato los motivos del secuestro. Pueden ser económicos, políticos, religiosos o de otra índole. La ideología y el comportamiento de los secuestradores y sus objetivos te ayudarán a decidir la conducta a seguir.
• Elabora un plan mental de la forma de actuar, en caso de un rescate sorpresivo.
• A la llamada telefónica de los delincuentes, los familiares no deben entrar en pánico.
• Deben contactarse discretamente con la policía proporcionando información completa. Para avisar a la Policía no uses el teléfono de la casa o del trabajo.
• Evita que familiares o vecinos íntimos visiten las dependencias policiales porque pueden estar vigilados. Sigan las instrucciones de las autoridades policiales. Ellos tienen suficiente conocimiento, experiencia y voluntad para solucionar el problema. No olvides que el temor que puedan generar los delincuentes para que no avises a la Policía, es el mejor aliado que tienen para auto protegerse y consumar su delito.

Secuestros a niños y adolescentes
Los secuestros a niños y adolescentes es una dolorosa realidad que hay que minimizar con medidas de autoprotección.

Algunas recomendaciones para la familia
• No envíes a los niños solos al colegio. Llévalos y recógelos personalmente o haz que este trabajo lo hagan personas responsables y de confianza.
• Alerta a los representantes del plantel que por ningún motivo tus hijos sean recogidos en horas de clase.
• Alecciona a tu hijo para que no se deje sorprender en la entrada o salida del colegio por personas extrañas. Que no acepte golosinas ni otros encargos.
• Enséñale a memorizar su nombre, dirección y el número de teléfono.
• Enséñale a no ir a la casa de nadie sin permiso de sus padres.
• Prepáralos para que eviten jugar o caminar por la calle o jugar solos. Si crees que alguien te sigue, ya sea a pie o en automóvil, debes correr hacia el lugar público más cercano o a la casa de algún vecino.
• Cuando alguien de la familia perciba algo extraño debe avisar de inmediato a todos los integrantes para tomar medidas de seguridad y avisar a la Policía.
• Si han sido amenazados no debe divulgar a los medios de comunicación sin antes hacer conocer a la Policía.

Modus operandi en casos de secuestros
• Selección de la víctima y estudio de su capacidad económica.
• Vigilancia de los movimientos de la víctima.
• Elaboración del plan.
• Fijación de los lugares de fuga.
• Ejecución del delito.
• Cautiverio.
• Negociación.
• Recibo de dinero por el "rescate".
• Liberación del secuestrado.

Seguridad en transacciones bancarias
• Cuando retires dinero de cajeros automáticos, no lo hagas de noche.
• No digites tu clave secreta en presencia de terceras personas.
• Si tu tarjeta es retenida no pidas ayuda a desconocidos.
• No retires cantidades fuertes de dinero.
• Procura estar siempre acompañado.
• Si pierdes tu tarjeta, informa cuanto antes al banco para su bloqueo.
• Cuando hagas transacciones en moneda extranjera conoce bien las características de los billetes.
• No tomes el primer taxi que encuentres a la salida. Puede ser componente de la banda.
• Con los cambistas anota el número de serie de los billetes para evitar el "cambiazo".
 Una estrecha relación entre padres e hijos desarrolla la confianza en sí mismos, el amor propio y ciertas habilidades que los protegen contra cualquier acto criminal.
 Enséñales las medidas básicas de seguridad cuando deben caminar solos, sobre todo no entablar amistad o conversación con personas extrañas o desconocidas, debiendo pedir inmediato auxilio ante cualquier insinuación.

Secuestros "al paso"
• Esta es la modalidad principal que emplean delincuentes que están a la caza de obtener dinero inmediato.
• Sus víctimas son por lo general personas que muestran ciertos signos exteriores de riqueza.
• Se ubican o merodean por entidades bancarias, cajeros automáticos, entidades crediticias y establecimientos exclusivos donde saben que pueden encontrar una víctima fácil de amedrentar o reducir y que les reportará "ganancias" sin mayor resistencia. Por lo general actúan en equipo y con medios de comunicación.
• Su principal arma es la observación.
• Generalmente tienen un cómplice en el interior del establecimiento que disimuladamente observa la cantidad de dinero que recoges de la ventanilla o del cajero automático. Se comunica luego con el resto del grupo para seguir tu desplazamiento y te asaltan cuadras más allá.
• En otras ocasiones secuestran temporalmente a la víctima y le obligan a sacar de otros cajeros automáticos sumas de dinero hasta agotar su tarjeta, para luego liberarlo.
• Los delincuentes actúan con rapidez, con la finalidad que la víctima retire la mayor cantidad posible de dinero de sus ahorros.
• Piensa que la observación y la precaución puede evitar tu secuestro. Actúa siempre a la defensiva. Evita la rutina, cambia de recorridos, horarios y costumbres.

Medidas para evitar ser víctima de una violación
• Los asesinos y los violadores no tienen características destacadas.
• Tienen el mismo aspecto que los demás. Si eres tomada por el saco o por la blusa, despréndete de ésta o de tu bolso, no interesa lo que piensen los demás.
• Grita y pide auxilio.
• Para el violador, la violencia es una parte importante de la estimulación. Sin cierto grado de violencia a menudo se vuelve impotente.
• Cuando más grande es la lucha más intenso se torna su deseo sexual.
• A menudo la víctima es asesinada tras la violación, no como parte del ataque sexual, sino más bien como una idea que surge en el delincuente para no ser identificado.
• Si la víctima se da cuenta que le es imposible escapar y no existe persona o circunstancias que la ayuden, entonces finge "desmayarte". Es una buena defensa contra la violación.
• No habrá lucha como parte de la estimulación. Sus deseos comenzarán a disminuir con una actitud totalmente pasiva.
• La víctima no corre el riesgo de enfurecer a su atacante. Por supuesto que esta es una medida extrema cuando no exista otra alternativa de liberación posible.

Medidas para detectar si su hijo consume drogas
• De acuerdo a los estudios de CEDRO, el consumo de drogas en jóvenes y adolescentes va en aumento.
• Nos enteramos de la adicción de nuestros hijos cuando ya es demasiado tarde. La falta de confianza entre padres e hijos, la falta de atención y cariño hacia ellos es un factor determinante.
• A mayor distancia psicológica entre padres e hijos, mayores son los peligros de desafecto, de desunión familiar y consecuentemente menos son las posibilidades de conocer a tiempo los problemas en que puedan estar inmersos nuestros hijos.

Recuerden:
• La droga es una enfermedad progresiva, muchas veces incurable y mortal.
• Una persona con problemas de drogas requiere de ayuda profesional urgente.
• El afecto y el cariño, el sentimiento de pertenencia a la familia, así como el fortalecimiento de la autoestima, son aspectos de gran importancia para evitar que nuestros hijos entren al submundo de las drogas.
• Un niño que crece en un hogar de violencia en el que el padre consume alcohol y no le da tiempo para estar con sus hijos, un hogar donde impera la violencia física como norma de castigo, así como un lenguaje vulgar y la ausencia de normas, refuerza la conducta antisocial y facilita el ingreso de nuestros hijos al consumo de drogas.
• Es necesario controlar a nuestros hijos con medidas persuasivas sin llegar a excesos.
• Recuerden que ellos tienen derechos y deberes.
• Sean comunicativos con los hijos. Sean sus amigos pero no pierdan ustedes autoridad como padres.
• Establezcan horarios para sus actividades. Conozcan a sus amigos.
• Invítenlos a su casa.
• Háganlos sentir útiles, necesarios e importantes en el hogar.
• Integren con la asociación de padres de familia del colegio brigadas de patrullaje. Participen en las actividades del colegio.
• En fin, otorguen más confianza a sus hijos y que se fijen en ustedes como guías y como amigos

¿Tu hijo consume drogas?
• Se vuelve descuidado en su vestir y desaseado en su aspecto personal.
• Llega más tarde que de costumbre con signos de estar mareado pero sin aliento alcohólico.
• Come con exageración.
• Se vuelve irritable, mentiroso. Pierde el trabajo o abandona los estudios.
• En ocasiones se le observa nervioso, irritable, agresivo o incluso violento llegando a presentar comportamiento antisocial.
• Se empiezan a perder objetos en el hogar, en un principio sin mucho valor, para luego desaparecer objetos de valor.
• Se observa ojos enrojecidos y pupilas dilatadas.
• Su lenguaje se torna diferente (jerga de drogadicto).
• Se aleja de sus amigos conocidos.
• Pérdida de interés por todo lo que anteriormente lo motivaba, desgano por cumplir con sus tareas o trabajos.



UN PASO ADELANTE POR UNA SOCIEDAD PACIFICA

UN PASO ADELANTE POR UNA SOCIEDAD PACIFICA
EJEMPLO DE UN CODISEC

miércoles, 21 de noviembre de 2012


MARCO LEGAL  DE LA SEGURIDAD CIUDADANA
1. Constitución Política
a. Art. 166. “La Policía Nacional tiene por finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Presta protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantiza el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Previene, investiga y combate la delincuencia...”
b. Art. 195 (5). Los gobiernos locales tienen competencia para...”organizar, reglamentar y administrar los servicios públicos locales de su responsabilidad”.
c. Art. 197. “Las municipalidades brindan servicios de seguridad ciudadana, mediante la cooperación a la Policía Nacional del Perú, conforme a ley”.
2. Leyes
a. Ley 27972 Ley Orgánica de municipalidades. Art.85: Las municipalidades brindan servicios de seguridad ciudadana preventiva y disuasiva.
b. Ley 27238. Ley Orgánica de la Policía Nacional. Art.70: La Policía Nacional garantiza la seguridad ciudadana. Capacita a la comunidad en esta materia. DS 008-IN que instituye su Reglamento. Art.9 (4): La Policía Nacional organiza y capacita a la comunidad en seguridad ciudadana.
c. Ley 27933. Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.
3. Decretos y Resoluciones Supremas
a. DS. 105-2,002-PCM, del 17 OCT 2002, que institucionaliza al Foro del Acuerdo Nacional.
b. RS 0965, de OOCT 2001, que crea la Comisión Especial de Reestructuración de la Policía Nacional.
c. RS. No. 0120-2002-IN 17 Marzo 2003 que designa a los miembros del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana.
MARCO CONCEPTUAL
La Seguridad Ciudadana en sentido amplio es una situación social en la que no existen riesgos o peligros para los ciudadanos; es decir, que éstos pueden ejercitar libremente sus derechos y libertades sin que exista obstáculo para ello
La Seguridad Ciudadana, para efectos de la Ley 27933, Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, es la acción integrada que desarrolla el Estado (PNP), con la colaboración de la ciudadanía y el gobierno local (SERENAZGO), destinado a asegurar su convivencia pacífica, la erradicación de la violencia y la utilización pacífica de las vías y espacio público. Del mismo modo, contribuir a la prevención y disuasión de la comisión de delitos y faltas.
Ley Orgánica de Municipalidades
LEY Nº 27972

ARTÍCULO 85. - SEGURIDAD CIUDADANA.- Las municipalidades en seguridad ciudadana ejercen las siguientes funciones: ……
3. Funciones específicas exclusivas de las municipalidades distritales:
3.1. Organizar un servicio de Serenazgo o vigilancia municipal cuando lo crea conveniente, de acuerdo a las normas establecidas por la municipalidad provincial respectiva.
FINALIDAD DE SEGURIDAD CIUDADANA. Órgano de línea encargado de planificar, coordinar, dirigir y supervisar todas las acciones destinadas a proporcionar al ciudadano las condiciones más apropiadas para su seguridad personal y la de su familia a través de servicios que permitan la prevención y disuasión contra situaciones de violencia o delincuencia dentro del distrito, apoyo y control del orden y la seguridad vial, así como el control del cumplimiento de las normas y disposiciones municipales.
Esta labor se realiza dentro del marco de respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución Política, las normas legales y edilicias vigentes, así como de los reglamentos y procedimientos de la Gerencia de Seguridad Ciudadana.

SERENAZGO. Y Control de Tránsito se encargan de brindar vigilancia y  seguridad preventiva – disuasiva para la protección al vecino y dar solución al problema del tránsito vehicular, para lo cual apoya a las diferentes intervenciones que realiza la Policía Nacional del Perú y la Policía Municipal del Distrito.
La finalidad principal es brindar un servicio de seguridad preventiva, eficiente y eficaz, mediante la realización de acciones coordinadas y conjuntas entre la PNP, Juntas Vecinales y miembros de Seguridad Ciudadana a fin de optimizar la Seguridad Ciudadana y disminuir la inseguridad en el  Perú.


POLICÍA Y  GOBIERNO LOCAL – COMO COORDINAR
PROPUESTA Y COMENTARIO

Los medios de comunicación vienen promoviendo una discusión sobre la necesidad de transferir a los municipios el trabajo de seguridad ciudadana de la Policía Nacional, con la finalidad  de enfrentar de manera más exitosa la alta percepción de inseguridad que existe entre la población.
Lo primero que hay que decir al respecto es que se trata de una discusión totalmente legítima y que busca dar una salida a las necesidades de la población en un tema tan sensible y cada vez más importante. Sin embargo, hay que añadir no se trata de una discusión nueva y ya tiene varios años en el Perú. En concreto, se trata de una propuesta que promovió el ex alcalde Alberto Andrade, quien como se sabe tenía un especial interés en los temas de seguridad ciudadana y promovía la municipalización de la Policía. (Es de destacar, sin embargo, que el famoso “Plan Bratton”, no recogió esta tesis entre sus propuestas).
En el debate municipal el anterior alcalde Luis Castañeda Lossio planteó claramente su posición contraria a la municipalización de la Policía, señalando que era la Policía Nacional la que debía, en coordinación con los alcaldes, desarrollar esta labor.
Quisiera participar también de esta discusión planteando cuáles serían, a mi juicio, siete razones por las cuales sería un error la decisión de municipalizar la policía.
En primer lugar, porque acentuaría las diferencias entre los distintas sectores sociales y zonas de las ciudad (más todavía a nivel nacional), según el poder económico de los vecinos. Así, tendríamos policías de primer, segundo, tercer y cuarto nivel, según el nivel económico del distrito y, probablemente, habría distritos en el Perú que no tendrían capacidad alguna de tener policía para la seguridad ciudadana. Esto aumentaría la segregación social y dificultaría la labor de compensación, a través de la redistribución de efectivos y recursos, que de manera aún insuficiente hace la Policía Nacional. El principio de la asignación de recursos no sería el de identificar dónde hay mas problemas de seguridad ciudadana; sino el de la capacidad del distrito o provincia para proveer a sus vecinos de la mejor atención policial. Mejoraríamos nuestra seguridad aún más, los que vivimos en algunos pocos distritos privilegiados, a costa de todos los demás.
En segundo lugar, porque la municipalización de la Policía permitiría a cada municipio del país contar con un cuerpo armado propio; el que si bien concebido para tareas de seguridad ciudadana, una vez constituido y en un país donde no hay precisamente un gran apego a la ley, sería ya difícil impedirle que cumpla funciones “adicionales”. Estos cuerpos armados al mando de miles de alcaldes (ojo, los hay excelentes y muy buenos, pero también malos y hasta pésimos) serían un ingrediente adicional muy peligroso en los múltiples conflictos que existen entre jurisdicciones en el país o entre jurisdicciones y el gobierno central. Sólo para graficar el riesgo pongamos el ejemplo de lo complicado que sería el enfrentamiento entre Magdalena y San Isidro por límites (que ya ha llegado a las manos en más de una ocasión); o, mucho más gráfico todavía, el enfrentamiento entre Cañete y Chincha por las mismas razones, si ambos distritos o provincias contaran con cuerpos armados propios. Ni que decir de lo que sucedería en las múltiples veces en que los municipios provinciales o distritales se levantan contra una decisión de la provincia, región o nación, si es que entre las “armas de lucha” se incluyeran cuerpos armados propios. Se trata de una decisión muy riesgosa, en un país en el cual las tendencias a la disgregación y al enfrentamiento son muy fuertes.
En tercer lugar, está el hecho que se acentuaría la competencia y enfrentamiento entre cuerpos policiales. No olvidemos que la existencia misma de la Policía Nacional tiene su origen en los enfrentamientos (incluso armados) que hubo en su momento entre la Guardia Civil, la Policía de Investigaciones del Perú y la Guardia Republicana por competencia entre funciones. Han trascurrido 25 años y todavía hay celos y rencillas entre los miembros existentes de las tres instituciones originarias. Además, ni siquiera al interior de la Policía Nacional se ha logrado eliminar del todo la competencia entre unidades policiales. Si esto es así con una sola estructura jerarquizada y unificada, es fácil de imaginar lo que sería la rivalidad y los celos entre policías locales por jurisdicción y méritos en disputa.
En cuarto lugar, y muy relacionado a lo anterior, la municipalización de la Policía acentuaría las dificultades de coordinación y cooperación eficaz entre unidades de carácter especializado como la Dirección de Investigación Criminal, la Dirección contra el Terrorismo o la Dirección contra las Drogas, con las labores de las policías territoriales. Si hoy en día existen importantes celos entre unidades policiales especializadas y unidades policiales básicas, es fácil imaginar las dificultades de coordinación y cooperación que existirían en el caso en que estos sean cuerpos separados y no tuvieran relaciones de subordinación entre sí. ¿Quién se hace cargo de un secuestro en Comas? ¿Quién enfrenta la micro comercialización de drogas en Surquillo?, etc. etc.
En quinto lugar está el tamaño de las policías y la pérdida de las ventajas de una economía de escala que tiene la PNP. Miles de distritos pequeños no pueden darse el lujo de tener sistemas de comunicación propios o patrullaje autónomo, cuyo valor aumenta significativamente al adquirirse y usarse de manera individualizada y sin un alcance mayor al de la mera localidad. (Ello, sin contar con los costos adicionales que significará el que nos sean sistemas compatibles). Pero no sólo los bienes: dado que la seguridad ciudadana no es sólo patrullar las calles a ciegas también, por ejemplo, la labor de inteligencia debería multiplicarse y hacerse ahora desde cada localidad. La existencia de una sola la Policía Nacional en ese sentido, ofrece la posibilidad de un uso racional de los escasos recursos del país, optimizando su uso y accediendo a bienes y servicios a precios mucho más competitivos. Lo mismo se puede decir de las posibilidades ofrecer bienestar al personal policial que, con todas sus limitaciones, es infinitamente superior (justamente por estas razones) al de los serenos.
En sexto lugar hay que recordar que se perdería la fluidez que hoy existe en la transferencia de recursos destinados de una tarea a otra. Los mismos policías que en el verano hacen salvataje pasan a orden público en invierno; o los mismos policías que cuidan un clásico tratarán de mantener el orden el 28 de julio. Unidades como la Policía de Carreteras, el Escuadrón de Emergencia, las USE o la DIROES tienen así una gran capacidad de reconvertir su labor en situaciones excepcionales; lo que por supuesto sería inviable con policías fragmentadas y sin mando único.

En sétimo lugar, afectaría de manera muy severa la institucionalidad de la Policía Nacional, desmembrándola de una de sus tareas fundamentales. La PNP es una institución que con todas las deficiencias que se le puedan achacar funciona bastante bien en muchos campos. Tiene historia, doctrina, experiencia acumulada. En un país con institucionalidad tan feble, mal haríamos en desmembrar a una de las pocas que si la tiene. Más todavía si con el nuevo Código Procesal Penal gran parte de la Policía pasará a depender funcionalmente del Ministerio Público. Si se le quita también seguridad ciudadana, su única función será la de meter palo a los manifestantes. Absurdo, a mi juicio. Además muy malo para la democracia, ya que una Policía fuerte es también un freno a que los políticos terminen recurriendo ante cada problema a los militares para que les saquen las castañas del fuego; con las consecuencias políticas, sobre las que nuestra historia es pródiga en ejemplos.
Entonces: ¿no hacer nada con respecto a la inseguridad ciudadana o negarle un rol a los gobiernos locales?
Todo lo contrario. Quienes hemos formado parte del cuerpo de la PNP, y vemos el problema desde una óptica diferente, estamos de acuerdo con una reforma Policial, asimismo insistimos en algunas ideas fuerza sobre estos asuntos y hemos avanzado algo ya en llevarlas a la práctica. En primer lugar pensamos que los gobiernos locales tienen una responsabilidad importante en la lucha contra la inseguridad ciudadana, tal cual está previsto en la Constitución, desarrollado en la Ley Orgánica de Municipalidades y en la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana. De acuerdo a esta última (cuya aprobación promovimos desde el Ministerio del Interior) el alcalde es nada menos que quien preside un comité distrital o provincial de seguridad ciudadana en el cual participa el comisario, entre otros actores significativos de la comunidad. El alcalde es así, en ese espacio de definición, coordinación e implementación de políticas en materia de seguridad ciudadana, el líder político de la comunidad en relación a la seguridad ciudadana y el comisario el jefe operativo; o sea el profesional de la seguridad a cargo de la implementación de las políticas aprobadas (con su participación) por el Comité Local. Los alcaldes deben a su vez tener una voz (y de hecho en muchos lugares ya la tienen) en relación a quienes son los comisarios y a la evaluación de su desempeño.
En el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana hay una alternativa (a mi juicio mucho mejor que la de municipalizar y sin sus riesgos) para garantizar la participación de la comunidad local y de los municipios en las tareas de seguridad ciudadana y para comprometer a la Policía en una estrategia de “policía comunitaria”, la que muy incipientemente empieza a abrirse paso en el país.

SUGERENCIAS PARA  ENFRENTAR LA VIOLENCIA COMÚN
Tomando en cuenta:
A.- El incremento de la criminalidad en el país y las consecuencias que ello trae para la vida, la tranquilidad  y la seguridad de las personas.
B.- Considerando la complejidad del fenómeno, la multiplicidad de sus causas, la urgencia de una convocatoria amplia para hacerle frente y de una estrategia integral para la solución del problema.
C.- Sabiendo que de acuerdo con la experiencia internacional toda estrategia frente al delito debe contemplar simultáneamente acciones y medidas para la prevención del crimen, la persecución y debida sanción al infractor y la posterior rehabilitación.
D.- Recogiendo los aportes de muchas personas e instituciones; sin ninguna pretensión de originalidad o exhaustividad; sabiendo que no agotamos la discusión; conscientes así mismo que muchas de las medidas a plantear existen en el papel o fueron ya puestas en práctica en algún momento de manera aislada; con todas las consideraciones anteriores planteamos para su discusión un listado de 50 sugerencias orientadas a una atención eficaz al problema.
PARA LA PREVENCIÓN DEL DELITO:
1.- Profundizar el diagnóstico del problema. Desarrollar elementos de análisis cuantitativo y cualitativo, tanto de las causas como de las consecuencias del delito.
2.- Otorgarle a la lucha contra la criminalidad una verdadera prioridad política. Comprometer a una acción conjunta y concertada a diferentes niveles del gobierno y de la sociedad.
3.- Tomar en cuenta en todas las decisiones de política económica las repercusiones, positivas o negativas, que pueden tener para el desarrollo de la criminalidad. Especial atención para aquellas vinculadas con la creación de empleo o la mejora de los ingresos.
4.- Sancionar ejemplarmente  las faltas a la moralidad pública de las autoridades a todo nivel (violaciones a la Constitución, a los derechos humanos y corrupción), porque envían al ciudadano el mensaje equivocado que la obediencia a la ley no es importante.
5.- Establecer las máximas sanciones posibles para miembros de las fuerzas de seguridad que colaboren, participen o encubran acciones criminales.
6.- Reforzar la escuela pública. Asegurar que ofrezca una sólida formación en valores cívicos y, a la vez, que garantice a los jóvenes destrezas básicas para incorporarse al mercado laboral.
7.- Desarrollo de políticas especiales de atención a la juventud. En los ámbitos educativo, de oportunidades de trabajo, de esparcimiento sano, de fomento masivo del deporte y participación en la vida política del país.
8.- Promoción de la familia. Programas efectivos de apoyo a madres solteras, niños y jóvenes de la calle y hogares en riesgo.
9.- Proponer a los medios de comunicación un debate nacional sobre los contenidos que trasmiten y cómo ellos pueden estar contribuyendo al clima de violencia que se vive.
10.- Sugerir la creación de un mecanismo independiente de autorregulación ética del contenido de los mensajes de los medios de comunicación.
11.- Desarrollar campañas masivas de prevención al consumo de drogas y al abuso del alcohol, en particular entre los jóvenes.
12.- Control estricto del comercio ilegal de drogas, y de la venta y consumo público de alcohol por parte de menores.
13.- Formar y asignarle personal y  recursos adecuados a un instituto nacional para la rehabilitación del drogadicto y el alcohólico.
PARA LA REPRESIÓN AL DELITO
14.- Crear una comisión especial de reforma y modernización de la Policía Nacional, con participación plural de expertos y sectores representativos del país, para que en un plazo de seis meses entregue al Congreso y al debate de la opinión pública una propuesta integral de cambios.
15.- Desmilitarización de la Policía. La seguridad pública es una tarea civil, diferente a la lógica de defensa externa.
16.- Fortalecer al Ministerio del Interior poniendo en el cargo a una persona con credibilidad y liderazgo.
17.- Dignificar la función policial. Pasar del miedo a los abusos que cometen y el desprecio por su ineficacia al respeto por su labor y el reconocimiento a sus resultados.
18.-  Reforzar en todos los agentes encargados de mantener el orden principios básicos de relación con la población: servicio al ciudadano, no discriminación, respeto a los derechos humanos y presunción de inocencia.
19.- Racionalizar el número de policías, suprimir las funciones no prioritarias y garantizar, así, una mejora paulatina en las remuneraciones.
20.- Vincular mejoras salariales con resultados frente a la delincuencia y reconocimiento de la población.
21.- Concentrar a la Policía Nacional en las funciones que le son propias. Transferir, entre otras funciones, tránsito, turismo, ecología, control interno de penales, etcétera.
22.- Revisar las prioridades policiales para un adecuado balance entre  protección de dignatarios y la del resto de la población.
23.- Desarrollo de un sistema altamente sofisticado y selectivo de inteligencia policial contra el crimen organizado.
24.- Transferir a las unidades de inteligencia policial los costosos equipos  y tecnología hoy usados por los aparatos de espionaje político del régimen.
25.- Definición de estrategias propias y diferenciadas, de un lado para el tratamiento de los crímenes más graves y para la lucha contra las bandas organizadas y, del otro,  para hacer frente a las faltas y delitos menores.
26.- Mejorar la formación y el entrenamiento de los cuerpos policiales. Establecer niveles de especialización mayores para los cuerpos de élite.
27.- Equipar adecuadamente a la Policía. Tomar medidas preventivas para el adecuado mantenimiento de los bienes, y establecer sanciones ejemplares frente a su robo o uso indebido.
PARA DESCENTRALIZAR LA TAREA E INCORPORAR A LA POBLACIÓN
28.- Desarrollar una concepción descentralizada de la seguridad pública. Establecer planes locales de seguridad ciudadana con participación de todos los sectores y con metas anuales verificables.
29.- Fortalecer el rol de los municipios en la tarea de seguridad ciudadana. El alcalde debe ser el responsable político de la seguridad en el barrio y asumir frente a los vecinos los beneficios y costos políticos de los resultados que se obtengan.
30.- Fortalecer a las comisarías en los barrios, dándoles mayor autonomía, metas locales e incentivos por los resultados obtenidos.
31.- Acercar a los policías a la población. Tanto en el sentido que se les pueda fiscalizar adecuadamente, como para apoyar y valorar su trabajo.
32.-  Marco legal adecuado y apoyo a la labor de los serenazgos.
33.- Fomento, apoyo y regulación de experiencias de participación de la  población en el control del delito. Rondas vecinales en las ciudades; rondas campesinas y comités de autodefensa en las áreas rurales.
PARA LA ADECUADA SANCIÓN AL DELINCUENTE
34.- Sancionar severamente las modalidades más violentas del delito. Considerar como agravantes el ser cometido por bandas organizadas.
35.- Crear nuevos tipos legales y figuras delictivas que se adecuen a la naturaleza cambiante del delito. Asegurarse que no sean difusos, sino claros y definidos.
36.- Mantener la proporcionalidad en las penas, a fin de evitar los riesgos de la sobre criminalización de los delitos menores.
37.- Establecer sanciones diferenciadas para los líderes, promotores y autores intelectuales con respecto a los simples ejecutores.
38.- Diferenciar claramente las penas para delincuentes primarios y reincidentes.
39.- Tecnificar y dotar de garantías a la etapa de investigación policial.
40.- Asegurar una coordinación eficaz y a todos los niveles entre Policía, fiscales y jueces que evite errores que favorezcan al culpable o perjudiquen al inocente.
41.- Especializar a los tribunales para el ejercicio adecuado de su labor.
42.- Dotar a los jueces especializados de las mejores condiciones y la máxima seguridad para el ejercicio de sus funciones.
43.- Asegurar que los procesos se hagan con todas las garantías de un juicio justo.
PARA LA REHABILITACIÓN
44.- Separar en los penales a los inculpados de los condenados. A los primarios de los reincidentes.
45.- Aislamiento y máxima seguridad para los responsables de los crímenes más graves y para los líderes de las bandas.
46.- Formar una nueva generación de agentes penitenciarios capaces de poner en práctica políticas modernas de tratamiento del interno.
47.- Desarrollar auténticos programas de rehabilitación del delincuente  vía la educación y el trabajo.
48.- Alentar los esfuerzos privados (religiosos y laicos) para colaborar en la rehabilitación del preso.
49.- Dar un tratamiento diferenciado a los menores de edad. Incluir a la familia, la escuela y la comunidad en su proceso de rehabilitación.
50.- Desarrollar un programa de apoyo a la reinserción social y laboral de los que cumplieron su pena, para disminuir la reincidencia.







LA IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN
DE LOS CIUDADANOS EN LA LUCHA POR LA SEGURIDAD CIUDADANA 
LAS JUNTAS VECINALES:

En los últimos meses, a raíz del atentado sufrido por la hija de un Congresista de la República , el cual refleja la creciente presencia de la delincuencia en nuestro país, ha recobrado vigencia el debate en torno a las medidas que debe adoptar el Estado para hacer frente a la inseguridad ciudadana. Sin embargo, la mayoría de las medidas planteadas, como por ejemplo el aumento de las penas para los delitos comunes o la colocación de un mayor número de policías en las calles, han dejado de lado el rol que le corresponde ejercer a la ciudadanía en esta tarea, de modo tal que la misma no solamente sea un observador pasivo en esta materia sino que colabore con las autoridades, en la medida de sus posibilidades, a través de la observación y de la participación.
El Instituto de Defensa Legal, en la publicación denominada “Hoja de Ruta para un Plan Local de Seguridad Ciudadana” , puso de relieve que toda planificación en materia de seguridad ciudadana, principalmente la que tiene lugar a nivel local, debe partir de la premisa básica de que el éxito en el logro de la seguridad ciudadana depende básicamente de una triple alianza estratégica, la cual hemos convenido en denominar trípode de la seguridad, conformada por los siguientes actores: Gobiernos Locales, Policía Nacional y vecinos.
Si bien es cierto que la responsabilidad respecto a la preservación de la seguridad ciudadana recae principalmente en la Policía Nacional, siendo uno de sus principales deberes institucionales de conformidad con el artículo 166º de la Constitución, y que la misma también recae en el ámbito competencial de los Gobiernos Locales, de conformidad con el artículo 197º de la Carta Magna; también es cierto que, en base al artículo 38º de la Constitución, existe un deber por parte de los ciudadanos de respetar y defender los bienes de relevancia constitucional, como lo es la seguridad ciudadana. En ese sentido, en la medida en que los recursos de las autoridades son limitados y escasos, corresponde a los ciudadanos no solamente observar sino colaborar con las autoridades, a través de la organización y de la participación, a fin de que las mismas cumplan con eficiencia sus funciones.
Ello no implica en modo alguno que la responsabilidad en torno a la seguridad ciudadana pase a ser adjudicada a los vecinos ni que estos reemplacen a las autoridades estatales en el ejercicio de estas funciones. Lo que planteamos es que la población apoye a sus autoridades y colabore con ellas en la medida de sus posibilidades.

LAS JUNTAS VECINALES
El principal mecanismo a través del cual se materializa esta participación ciudadana son las Juntas Vecinales. Éstas, como su nombre lo dice, son agrupaciones vecinales que se conforman por razones de autoprotección y están integradas por personas que residen o laboran en un mismo barrio, sector, urbanización o distrito. Entre los principales objetivos que desarrollan las Juntas Vecinales cabe mencionar los siguientes:
- Lograr la participación activa de la población en estrecha colaboración con la policía, en actividades preventivas, tales como el patrullaje de calles y avenidas.
- Establecer una comunicación y coordinación en forma permanente entre los vecinos y su comisaría, a fin de mantener un estado de alerta efectiva frente a cualquier amenaza que genere la delincuencia. Los vecinos están en muchas ocasiones en mejor posición que la policía para identificar los focos delictivos y pueden aportar valiosa información a los agentes policiales.
- Promover el sentido de cooperación entre vecinos e internalizar una “cultura de seguridad”.
- Fomentar la participación social mediante el desarrollo de programas culturales, deportivos, cívico-patrióticos, ecológicos, educativos y de salud, entre otros.
Cabe precisar que las Juntas Vecinales forman parte el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (SINASEC), por cuanto en los artículos 15º y 16º de la Ley N.º 27933 se reconoce la participación de las Juntas Vecinales en los Comités Provinciales y Distritales, respectivamente, a fin de hacer sentir la voz de los vecinos en el diseño e implementación de las políticas de seguridad ciudadana de su respectiva jurisdicción.
De otro lado, si bien las Juntas Vecinales son la representación por excelencia de la participación de la comunidad en materia de seguridad ciudadana reconocidas en el marco del SINASEC, no quiere decir que sea el único mecanismo pues, tal como lo refiere el Comandante PNP Guillermo Bonilla, existen otras instituciones de la sociedad civil que pueden colaborar en la lucha por la seguridad ciudadana, tales como:
- Los comités de vigilancia ciudadana.
- Las mesas de concertación para la lucha contra la pobreza.
- Las rondas campesinas y los comités de autodefensa.
- Las comunidades campesinas y nativas, a cuyas autoridades la Constitución, en su artículo 149º, les reconoce funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial.
- Los comités de Defensa Civil.
- Las instituciones educativas.
- Las asociaciones de padres de familia.
- Las compañías de bomberos voluntarios.
En síntesis, el rol de la ciudadanía puede ser resumido de la siguiente manera:
Organizar Juntas Vecinales para colaborar con la Policía Nacional en las labores de prevención del delito, bridándole información oportuna y manteniendo a la población en estado de alerta frente a cualquier amenaza para su seguridad.
Por otra parte, si bien las Juntas Vecinales son iniciativas ciudadanas, tanto las municipalidades como la Policía Nacional deben fomentar su conformación pues son los mecanismos a través de los cuales pueden comunicarse con la población y conocer sus intereses y demandas. Específicamente, corresponde a la Policía Nacional, en tanto que cuenta con la experiencia y la especialización necesarias, capacitar a los integrantes de las Juntas Vecinales en aspectos preventivos de seguridad.
También cabe advertir, tal como lo hace el Mayor PNP Comandante Bonilla, que las Juntas Vecinales, a fin de funcionar efectivamente, no pueden tener un sentido político partidario pues ello hace que se desnaturalicen los fines para los cuales fueron creadas, haciendo que los esfuerzos vecinales se destinen a fines políticos de las autoridades ediles de turno y que los ciudadanos se sientan utilizados. Asimismo, se requiere un fuerte compromiso por parte de los integrantes de las Juntas Vecinales. La participación debe ser activa, constante y permanente.
A continuación presentamos tres casos que reflejan que la participación vecinal organizada y constante puede marcar la diferencia en lo que respecta a la lucha por la seguridad ciudadana.
EXPERIENCIAS EXITOSAS
- La Floral (La Victoria – Lima Metropolitana)
Hasta fines de los años noventa, la avenida La Floral, en el distrito de La Victoria (Lima Metropolitana), estaba tomada por más de 700 delincuentes y drogadictos. Asaltaban personas, saqueaban viviendas, desmantelaban autos, robaban a los microbuseros y a los taxistas. Las principales víctimas de estos delitos eran, desde luego, los vecinos del lugar. Toda empresa estaba condenada al fracaso, todo negocio era imposible; y la vida expresaba el infierno cotidiano del miedo y la penuria.
Cuando Susano Enciso llegó a ese vecindario, en 1990, solo quedaban 3 empresas agonizando en La Floral. Nadie quería llegar a ese lugar. Ni para pasar, menos para comprar o vender otra cosa que no fuera droga. Los vecinos malvendían sus casas y las que quedaban eran ocupadas por los delincuentes. La esquina de Yerbateros y la avenida Circunvalación era considerada como tierra de nadie. Los carros de transporte público eran los objetivos preferidos de asaltos y desmantelamientos al paso. Las autoridades sabían lo que pasaba pero no actuaban. Algunas, por el contrario, lucraban con las bandas.
El vecino Susano Enciso decidió emprender la titánica tarea de recuperar el vecindario para la inmensa mayoría de habitantes honestos. En 1997 convocó a algunos vecinos (inicialmente solo cinco aceptaron unirse; luego, poco a poco, el número de personas se incrementó) y comenzaron a conversar con la gente para organizarse. Una vez que lograron consolidar un núcleo de acción, pidieron ayuda a la Policía para poder limpiar la zona de manera conjunta.
Fortalecidos con este respaldo, los vecinos salieron al frente, encontrando una fuerte resistencia, amenazas y ataques por parte de los delincuentes. Lejos de amilanarse, persuadieron a más vecinos para que se sumen a la cruzada. Poco después descubrieron que muchos policías no solo se negaban a actuar sino que les ponían obstáculos. Había complicidad y corrupción extendida. Se llegó a detectar que muchos actuaban en combinación con los delincuentes. Entonces, Susano y los vecinos organizados tuvieron que acudir a la Inspectoría de la Policía en 1998.
La presión de la Junta Vecinal llevó a la Inspectoría a tomar acciones, tales como el cambio de los policías implicados. Pero, no todos los policías estaban bajo el manto de la corrupción. También se dieron notables excepciones, como fue el caso del capitán PNP Sánchez Popuche en el año dos mil. Era un policía comprometido con su comunidad, que optó por convocar a todos los vecinos del cerro El Pino y de los alrededores a sumarse a esta tarea. La organización, el número y el respaldo policial les dieron la fuerza para movilizarse (ya había 80 coordinadores, de quienes dependían muchos más vecinos) y tomar las primeras medidas decisivas: cerraron casas dónde se vendía la droga, clausuraron prostíbulos y cantinas clandestinas, botaron a los delincuentes y limpiaron las calles, las cuales estaban convertidas en un muladar. “Por aquí nunca había pasado un carro recolector, los colchones estaban tirados por todas las 8 cuadras de la avenida... fue toda una odisea ... desde ese momento los vecinos nos apostamos en el lugar, no salimos para nada, nos turnábamos [en la vigilancia de las calles] cada seis horas por un mes para que los delincuentes no puedan regresar al lugar. La Policía hacía lo suyo y nosotros los acompañábamos”, cuenta un vecino del lugar.
Poco a poco se impuso la calma en el cerro el Pino y la Avenida La Floral. Fue un proceso largo, cuya consolidación tomó seis años, hasta el 2004. Ahora se puede apreciar calles ordenadas con árboles sembrados. Luego, se construyeron casetas de auxilio rápido y, con el apoyo del vecindario y de los empresarios que iban llegando, se logró construir una pequeña comisaría que está ubicada en las faldas del cerro el Pino y la Avenida México.
Susano Enciso, el líder mayor de las Juntas Vecinales, prosigue en su tarea de organización y capacitación de nuevos líderes. Las amenazas no amedrentaron a este intrépido dirigente, que logró, a base de tenacidad y valentía, organizar a los vecinos, obligar al Estado a intervenir en su ayuda y así convertir un escenario de pesadilla en calles donde el esfuerzo honesto de sus habitantes cimenta un progreso que ya no está parasitado por la delincuencia ni doblegado por el temor.
Villa El Salvador (Lima Metropolitana)
El distrito de Villa El Salvador cuenta con alrededor de 400,000 habitantes. Existe mucho problema delincuencial, el cual se ha podido disminuir gracias a la participación voluntaria de los vecinos, quienes son integrantes de las Juntas Vecinales y participan activamente como ojos y oídos de la Policía Nacional. Patrullan durante todas las noches en las rondas mixtas, es decir, junto con efectivos policiales.
Quintiliano Olivas Ponce es el Coordinador Distrital de las Juntas Vecinales, quien viene participando desde el año 1987 de forma desinteresada como vecino voluntario y líder de esta organización vecinal. Ha recibido múltiples condecoraciones por la labor emprendida a favor de la comunidad. La última condecoración le fue otorgada por la delegación de la policía ecuatoriana, la cual ha tomado como ejemplo la organización vecinal del distrito de Villa el Salvador.
“Estamos haciendo un patrullaje intensivo junto con los vecinos de las Juntas Vecinales y la Policía. De esa manera hemos logrado reducir en un 30 por ciento el pandillaje, respecto al año pasado, en todo el distrito", afirma Quintiliano.
Esta tarea no ha sido fácil para él. En muchas oportunidades tuvo que lidiar con malos policías que no creían en su trabajo. Se sentían que estaban siendo fiscalizados por la sociedad civil y no le prestaban el apoyo para continuar fortaleciendo las Juntas Vecinales. Por otro lado, algunos alcaldes tampoco estuvieron interesados en apoyar a Quintiliano. Pero, eso no fue motivo para no seguir en la lucha contra la delincuencia. Al contrario, ello motivó que los vecinos se integrasen cada vez más ante la desatención por parte de las autoridades.
Así como hubo malas autoridades, también llegaron buenos comisarios que acompañaron la gestión vecinal. Estos tenían otra mirada, la visión de policía comunitaria, es decir, la concepción de una policía cercana al ciudadano y dispuesta a atenderlo en la solución de sus problemas cotidianos. Gracias a este trabajo, dichos comisarios ganaron en varias oportunidades varios gallardetes como premio a la labor emprendida contra la violencia en el distrito. Asimismo, fueron ganadores en el año 2003 como mejor comisaría del año, acompañados de condecoraciones por la labor emprendida en beneficio de su comunidad.
En varias oportunidades sufrieron varias amenazas por parte de los delincuentes, quienes intentaban impedir su labor y sacarlos del distrito. No obstante, las dificultades se pudieron superar gracias al apoyo de los vecinos, que se propusieron como causa común no permitir nuevamente que la delincuencia impere en el distrito de Villa el Salvador, un distrito autogestionario que tiene toda una historia por delante.
Queda una tarea pendiente para las autoridades y es tomar como muestra la organización vecinal. Ahora les toca fortalecerla, acompañarla y posesionarla como un bastión importante en una comunidad. Para ello cuentan con vecinos comprometidos voluntariamente que no piden nada a cambio sino tan solo respirar tranquilidad y transitar por las calles libremente, derecho del cual debe gozar todo ciudadano en nuestro país.
- Trujillo.- En el caso de Trujillo, las Juntas Vecinales alcanzaron un alto nivel de organización con la llegada del General Eduardo Arteta. “Encontró 52 Juntas Vecinales al asumir su puesto. Ahora hay 1200 juntas”, dice Lucy Morales, de la jurisdicción de Esperanza, en Bellavista, una integrante de dichas juntas vecinales. Arteta “devolvió la confianza de la población en la PNP”. Esta experiencia es una muestra de cómo los vecinos se sintieron fortalecidos con la llegada de un buen oficial, quien los respaldó y fortaleció la labor vecinal, dándoles el espacio y el lugar que les correspondía, brindándole todas las facilidades para su mejor desenvolvimiento en su trabajo diario. Trujillo es una ciudad que muchos pensaban que había sido tomada por la delincuencia. Sin embargo, las Juntas Vecinales, liderados por el General Arteta demostraron que es posible combatir a la delincuencia con la coordinación efectiva entre los vecinos y la Policía Nacional.

Aldo Blume Rocha.
Nancy Mejía Huisa.
Instituto de Defensa Legal (IDL-SC)

jueves, 26 de julio de 2012

¿Quién defiende los derechos humanos de los policías?

¿Quién defiende los derechos humanos de los policías?  “Fue sepultado con altos honores en presencia de autoridades, compañeros de armas, familiares y amigos, el capitán de la Policía Nacional D. O., quien fuera asesinado vilmente en el cumplimento de su deber”. Con el fondo de la clásica melodía fúnebre interpretada lentamente con una corneta, la esposa vestida de negro se aferra al cajón y exige justicia, mientras un oficial en tono marcial pronuncia un discurso prometiendo justicia, ayuda y hasta un ascenso póstumo.
Es obvio que los culpables de los asesinatos a policías son quienes los perpetraron: secuestradores, asaltantes, terroristas, narcotraficantes, entre otros. ¿Pero cuántos de estos crímenes recientes son investigados de verdad, identificando a los responsables para que puedan ser juzgados y condenados? Más fácil es acusar a todos los narcoterroristas del Perú y del mundo.
¿Cuántos policías han muerto durante los últimos cinco años? No hay información oficial. Ni siquiera la hay sobre los que han muerto este año. ¿Más de 50 en todo el país? Es inentendible –y hasta una falta de respeto– que en los portales del ministerio del Interior y de la PNP no aparezca el dato ni los nombres. En ellos el tiempo se ha detenido. Solo se hace mención a héroes y mártires policiales caídos en las guerras con Chile y Ecuador, la guerrilla del 65 y los primeros años del terrorismo.
¿Qué pasa después de que se termina de echar la tierra en el cajón del policía muerto? La siguiente escena es la viuda ya en su vivienda, con varios hijos alrededor, muchas veces uno recién nacido, diciendo que ninguna autoridad se ha acercado a darle el pésame ni a concretar la ayuda. ¿Pudo evitarse esas muertes? ¿Cuántas familias de policías asesinados terminan recibiendo ayuda?
No tengo la información para hacer una afirmación general, pero puedo decir que en los portales referidos no hay información sobre los fondos económicos con que se cuenta para estos casos.
También conozco casos individuales de una desatención inhumana. Los familiares de los policías asesinados en Bagua tuvieron que luchar sin tregua para que se les diera los beneficios que por ley les corresponde. A cuántos vemos ahora reclamar porque sienten que sus parientes policías fueron enviados prácticamente como carne de cañón: no solo no les tocaba ir a esa peligrosísima misión, sino que los mandaron sin el mínimo adiestramiento y desprovistos del equipo adecuado. Un policía que conozco me contó cómo después de solo un año de preparación, de los 19 a los 20 años, su primera misión fue el Huallaga en las peores épocas de SL. Producto de un explosivo puesto por los terroristas en el camino, voló por los aires. Sobrevivió, pero destrozado. Perdió una pierna y la mitad de la otra, además de un ojo, un oído, parte de la mandíbula y, por tanto, del habla. Sin embargo, durante unos siete años tuvo que pelear judicialmente con el Estado para que se le pague unos beneficios mínimos.
¿Por cada joven enviado a estas zonas de conflicto, cuántos policías de grados superiores y mejor pagados van a ellas? Y todo esto aparte de las terribles condiciones en las que los policías tienen que combatir, tal como lo vienen denunciando los medios.
Digámoslo crudamente: la exhibición de todo este dolor en torno al asesinato de policías se hace para conseguir puntos políticos. Importa un bledo el policía y sus familiares. Y como creo que es imposible terminar con esa indolente costumbre, lo que planteo es que si al policía se le hace trabajar aun después de muerto, que por lo menos en esta oportunidad se le pague bien (con ayuda a su familia), tal como se lo merecía en vida.